Racismo lingüístico chileno… de un chileno fuera de Chile.

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En un grupo de Facebook, me vi envuelto en una conversación iniciada por un chileno que se quejaba de otros chilenos que, viviendo en Estados Unidos, habían empezado a utilizar palabras que normalmente no están en el “español de Chile”. Puntualmente, se refería al uso de “parquear” en vez de estacionar, término ampliamente utilizado en Mesoamérica y en el mundo latino de USA.

Claramente, primero habría que hacer las consideraciones lingüísticas de rigor. El proceso por el cuál se incorporan palabras desde un idioma a otro es el préstamo, y en este caso claramente se ha adoptado (y adaptado) un término proveniente del idioma inglés. Esto es un caso particular de barbarismo, término que también es interpretado como “Incorrección lingüística que consiste en pronunciar o escribir mal las palabras, o en emplear vocablos impropios“. Por lo tanto, hay una connotación negativa detrás.

Y este es el aspecto que me molesta.

Detrás del post original de Facebook había una intención de establecer la “pureza” del dialecto chileno del español, lo que esconde una intención chauvinista y de nacionalismo extremo, más aún pensando en alguien que, por una circunstancia determinada, vive fuera de Chile. No puedo dejar de asociar este tipo de “quejas” con el desprecio racial que muchos chilenos muestran por sus vecinos latinoamericanos (exceptuando a los Argentinos, Uruguayos y Brasileños, claro está). [Nótese que “parquear” aparece en el diccionario de la RAE].

Y es que, desde Nicolás Palacios y su (ahora) risible textito “Raza Chilena”, hasta el mal trato que muchos chilenos dan a los inmigrantes contemporáneos, un patético sentido de superioridad ha rondado por el país, incluso a niveles del lenguaje. Yo creo que la función principal del lenguaje es comunicar, o sea es un sistema funcional, y es un sistema abierto y dinámico. Por lo tanto, exigirle al lenguaje que no admita cambios es imposible, y menos asociar dichos cambios con problemas de “linaje”, proyectando por medio del dialecto el fantasma de la predominancia racial del chileno, fantasma cuyos efectos destructores ya conocemos demasiado bien.

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Grandes Películas Olvidadas: Ettore Scola y La Noche de Varennes.


Ettore Scola, más que ser el rey de la comedia italiana, era un cineasta que se movió cómodamente a través de diversos géneros, incluso el musical (“El Baile”). Sin lugar a dudas que su obra maestra absoluta es “Nos Habíamos Amado Tanto”, pero además nos deja un puñado de notables cintas.

Yo he querido rescatar “La Noche de Varennes” por diversas razones. Primero, el espectacular casting que incluye a Marcelo Mastroiani (como Casanova); la hiper subvalorada actriz alemana y musa de Fassbinder, Hanna Schygulla (como la decadente condesa Sofía); un Harvey Keitel con parlamentos en italiano en un insólito y bizarro rol (el del patriota norteamericano Thomas Paine); y el siempre bienvenido Jean-Louis Trintignant en un papel menor. Segundo, es una cinta que se adelanta al postmodernismo y a la ficción histórica, en especial gracias a una escena final inolvidable y de connotaciones relevantes. Tercero, porque tiene un guión estupendo y grandes diálogos, que matizan la severidad del asunto con toques de humor absurdo.

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Scola y Mastroiani, otra vez.

La trama de esta cinta de 1983 gira en torno al laaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaargo viaje en carruaje que efectúan conjuntamente Casanova, Sofía, Thomas y el escritor Bretonne (un Jean-Louis Barrault algo disminuido por los monstruos de la actuación que lo rodeaban) por Francia. Curiosamente, este viaje es paralelo al de los reyes franceses que, desesperados, huyen de la inminente Revolución Francesa, usando el mismo medio de transporte.

El encuentro forzado de estos cuatro personajes (y otro más) le sirve a Scola no sólo para hacer un análisis a bisturí de un momento histórico decisivo para el mundo, sino que también le permite ejercer un efectivo estudio de caracteres, sin dejar de lado el buen humor. Quizás el metraje es demasiado extenso, en especial para los estándares contemporáneos, pero la cinta vale la pena, en especial debido a que el director italiano demuestra cuál fue una de sus grandes habilidades: la dirección de actores. Además, es una delicia ver a Mastroiani, Keitel y Schygulla interactuar juntos. Y ojo con el título original en italiano, “Il Mundo Novo”, que nos da varias pistas sobre el trasfondo de esta película.

“La Noche de Varennes” está disponible en DVD, Blu-ray, y en Hulu.

 

Grandes películas olvidadas: Principiantes Absolutos.

David Bowie filmó un puñado de cintas antes de decir adiós, algunas de gran calidad como Furyo, otras que ni siquiera yo me molestaría en revisar como la desastrosa Just a Gigolo. De todas sus participaciones cinematográficas, he querido rescatar esta grandiosa y olvidada cinta de 1986.

Sin duda, los ochenta fueron una pésima década para los musicales en términos de éxito comercial. Sin embargo, se filmaron películas valiosas dentro del género, de las cuáles quizás Golpe al Corazón de Francis Ford Coppola sea la obra maestra. Principiantes Absolutos, en todo caso, le sopla en la nuca.

La cinta, ambientada en el Londres de la década del cincuenta,  relata los esfuerzos del fotógrafo Colin (el aún ignoto Eddie O’Connell) por enamorar a la modelo Crepe Suzette, insólitamente interpretada por Patsy Kensit. Crepe está muy concertada en su carrera, por lo que pareciera que no hay espacio para el amor. Mientras tanto, la sociedad londinense se debate en un contexto de tensiones raciales que pareciera no traer nada bueno detrás.

Los ingleses nunca han tenido una tradición de cintas musicales muy sólidas, como sí la tienen los norteamericanos y los franceses. En ese sentido, Principiantes Absolutos es un hito, al ser un musical muy inglés, pero al mismo tiempo con un relato universal y un par de excelentes canciones de Bowie (mucho mejores que las que hizo para la sobrevalorada Laberinto), quién la verdad asoma su nariz durante pocos minutos del metraje de la cinta.

La dirección de Julien Temple es muy singular, intentando dar un ritmo ochentero al ambiente de los cincuenta que supone la cinta, con un resultado dinámico y fresco. Los personajes son entrañables, los números musicales nos remiten a los mejores momentos del género, y el relato da cuenta de una era significativa en la evolución de la sociedad inglesa, era que pocas veces ha sido relatada en el cine. Además, aparece en un rol secundario el siempre muy flemático James “Chacal” Fox, y  Sade realiza una aparición que vale la pena.

En resumen, es urgente volver a ver esta cinta, ya sea por Bowie, o ya sea por la película misma. Es una lástima no tener ya al White Duke entre nosotros, y es una pena que Julien Temple perdiera absolutamente el rumbo y terminara haciendo cosas tan desastrosas como Las Chicas de la Tierra son Fáciles. Mejor, disfrutemos de esta gran cinta que, tristemente, fue un fracaso en todas partes del planeta.

10 películas de animación olvidadas que deberías ver.

Olvídense de Pixar, de Bambi y de Los Simpsons. El mundo de la animación nos ha dado obras maestras por décadas, muchas de las cuáles han caído inmerecidamente en el más absoluto olvido. He seleccionado diez de mis favoritas para compartirlas con ustedes.

1. Dirty Duck (1975): a comienzo de la década de los setenta, y gracias a El Gato Fritz, se desató una ola de animación erótica, tan frenética y corta como el destape español. De entre todas esas notables cintas, destaco Dirty Duck, un film totalmente abyecto y oscuro, protagonizado por un pato rompedor y un humano reprimido. Producida por Roger Corman. Muy sicodélica y hipposa.

2. American Pop (1981): para mí gusto, la obra maestra de Ralph Bakshi, el hombre que nos trajo (de nuevo) al Gato Fritz. En esta cinta, Bakshi recorre 80 años de la historia musical de los Estados Unidos por medio del relato épico de las vida de una familia de inmigrantes. Grandiosa, y con una extraordinaria selección musical.

3. Heavy Metal (1981): inspirada en la revista de cómics homónima, esta cinta intenta explorar un tema ambicioso: el dominio del “mal” a través de la historia. Sin embargo, y pese a que aparentemente el enfoque es más bien adolescente y sexista, la película funciona, gracias a una visualidad atrayente y a un puñado de buenas historias que estructuran el relato. Además el soundtrack, lleno de dinosaurios ochenteros como Sammy Hagar, Black Sabbath, y Cheap Trick, entre otros, es un buen acompañamiento para las imágenes, muchas de ellas lo suficientemente originales como para que se te queden grabadas en la mente durante un buen tiempo. Recomiendo verla acompañado de papas fritas tipo tres de la mañana.

4. Fantastic Planet (1973): maravillosa cinta francesa que debemos urgentemente volver a ver. El dibujante francés Topor realizó el diseño de producción, pero sin duda es la influencia de la animación checoslovaca lo que marcó al imaginario visual de esta cinta. Basada en la novela Oms en Serie del novelista galo Stefan Wul, el relato nos traslada a un extraño planeta gobernado por seres que consideran a nuestra raza como meros animales. Recomiendo verla porque nos acerca a dos escuelas fílmicas de animación muy interesantes, la checa y la francesa. Ganó el Premio Especial en el Festival de Cannes.

5. Pluk, un Naufragio en el Espacio (1979): y seguimos con los franceses. Tuve la suerte de ver esta cinta en la televisión cuando era niño, y me enseñó que existían otras alternativas a la animación norteamericana. Relata una de las fantasías infantiles más populares: un grupo de niños, con la ayuda de Pluk, un extraviado robot extraterrestre, inician un viaje espacial para devolver a Pluk a su planeta de origen. Una idea tan atractiva que fue copiada por el Señor Spilbergo en su archiconocida E.T. Y ojo con el perrito, que es un gran personaje.

6. Felidae (1991): el gato Francis y su amo se mudan a un nuevo vecindario en el cuál están ocurriendo una serie de violentos asesinatos de felinos. Hasta ahí, podríamos decir que todo bien. Lo que sigue  es una mezcla de sexo, sangre y violencia, cuyo impacto es aún mayor gracias a un estilo de animación muy Disney. Esta cinta alemana no es recomendable para gente demasiado sensible. El tema principal lo interpreta Boy George (????)

7. Watership Down (1978): basada en la novela de Richard Adams, esta cinta británica cuenta la historia de Fiver, un conejo que, luego de una visión apocalíptica, inicia un éxodo al cuál se unen otros de su especie. Con elementos místicos y una animación oscura y definitiva, es una de las cintas de animación más amargas de la historia. Sin embargo, fue un éxito de taquilla en el Reino Unido. No apta para depresivos.

8. Los Perros de la Plaga (1982): el mismo y sádico equipo de Watership Down nos trajo esta terrible historia sobre dos perros de laboratorio que inician una fuga con el fin de salvarse de las torturas y de la muerte. Mucho antes que se empezara a discutir masivamente la problemática con respecto al uso experimental de animales, esta cinta nos presentaba esa realidad de la forma más chocante posible. Sin embargo, el toque de aventura de este film ayuda a que el espectador no entre en un estado total de stress.

9. Amigos Inseparables (1991): para los que vinieron a este post buscando recomendaciones que pudieran compartir con sus hijos, les dejo esta tierna y muy entretenida cinta dirigida por el subvalorado Don Bluth. Amigos Inseparables cuenta la historia de Chanticleer, un gallo a lo Elvis que socialmente ocupa un puesto importante en la granja debido a que su canto despierta al sol todas las mañanas. Hasta que, debido a una pelea, un día se olvida de cantar y se transforma en el paria de la finca. Una historia muy simpática para todo espectador. Para ver sin culpas.

10. El Gigante de Hierro (1999): bellísima historia de amistad retrofuturista entre un niño y un robot gigante. Mucho antes de sumergirse en el mundo de Pixar, Brad Bird dirigió esta cinta que, sin bien no fue un fracaso en su momento como muchos afirman, si cayó en el olvido rápidamente. Un excelente guión, referencias históricas a la Guerra Fría  y personajes queribles hacen de esta película una experiencia que grandes y chicos disfrutarán por igual.